La jubilación podría ser definida como una transición vital que implica el abandono de un rol laboral y crea la necesidad de construcción de un nuevo rol. Para ello, se requiere la capacidad de reestructurar el sistema de funciones y actividades personales.

Estamos deseando llegar a la jubilación para hacer un montón de cosas pero luego llega el gran día y muchos se deprimen, se apoltronan en el sillón sin hacer nada, empiezan los achaques…

La expectativa es un concepto que se traduce como “una mirada o vista a la esperanza, sueño o ilusión de realizar o cumplir un determinado propósito”. La expectativa es una creencia o idea centrada en el futuro por lo que puede dar la posibilidad de que no se cumpla por ser demasiado irreal.

La idea de llegar a la jubilación para poder hacer lo que en el presente no podemos está basada en un supuesto y es una idea de futuro.

Desde la teoría de vivir el aquí y el ahora y basar todas nuestras ideas en el presente, el hecho de futurizarlo hace que nos dispersemos poniendo demasiada energía en tiempos que aún no han llegado y dejando con esto de vivir un tiempo actual y real, que es el único que tenemos.

Se puede evitar centrándonos únicamente en el momento actual. Es lícito soñar con el futuro e incluso prepararse para él, pero con un trabajo de reflexión sobre las expectativas, teniendo en cuenta que se pueden cumplir totalmente, se pueden cumplir a medias o incluso pensando que no se pueden cumplir. Esto permite domar nuestra frustración o decepción y entrar en el llamado pesimismo defensivo, que nos permite aventurarnos o adelantarnos a pensar que las cosas no van a salir como nosotros queremos que salgan.

La fase de preparación para la jubilación tiene un significado personal diferente en función de la historia individual y del tipo de actividad laboral desempeñada, sin embargo, en general, las expectativas que se forman durante esta fase de previsión son cruciales para determinar las intenciones y la planificación de la retirada laboral.

Uno de los factores de riesgo en el caso de las personas que se jubilan es precisamente la falta de proyectos personales y de tareas en las que ocupar el tiempo. Por ello, si hay un trabajo previo de preparación, facilitará el momento. Incluso, puede ser positivo anticiparse a la jubilación realizando actividades propias de la jubilación antes de haberse jubilado.

La planificación, por tanto, puede aumentar la probabilidad de crear expectativas realistas que pueden facilitar la adaptación a la condición de jubilado.

Cuánto tiempo de antelación se necesita para prepararse es difícil de definir, depende de cada caso, a algunos unos meses les bastarían otros pueden necesitar más.

Según la Organización Mundial de Salud, de los 350 millones de personas afectadas por la depresión en todo el mundo, más de un 12% son mayores de 65 años. Este dato pone de relieve la importancia de prepararse emocionalmente para esta etapa.

En general, las conductas, hábitos y pensamientos construidos y fomentado alrededor de un escenario concreto y constante: el trabajo, ha sido la brújula que ha marcado a diario el camino a seguir para muchas personas, durante décadas.

La sensación de pérdida puede derivar en una crisis de autoestima y confianza. El aislamiento es, de hecho, la peor receta para una etapa que ha de caracterizarse por el movimiento y la actividad.

Por el contrario, si una persona es capaz de emplear su nuevo tiempo de forma positiva, con nuevos retos, objetivos o intereses, evitará la tristeza, el desánimo, la falta de motivación y la apatía.

Tiene que entenderse como un cambio vital que, como tal, conlleva un periodo de adaptación que durará algún tiempo

Es muy importante rodearse de la familia y los amigos, y mantenerse activo, tanto socialmente como intelectual y físicamente.

Puede ser el momento de recuperar amistades, revitalizar relaciones familiares y reforzar la presencia en actividades sociales, deportivas o culturales.

La estabilidad física es clave para poder mantener las actividades y la estabilidad psicológica. Hacer ejercicio es fundamental para evitar los problemas de salud que se suelen iniciar en esta etapa, así como establecer dietas sanas, pero es igual de importante mantener deseos, intereses, ilusiones y relaciones con los demás. En definitiva, la pasión por vivir es lo que convierte la vida, sea cual sea la edad, en un período interesante para ser vivido.

Nunca es tarde para nada. Si se tienen ganan y si la empresa no conlleva riesgos. Es un momento vital perfecto para realizar aquellas actividades que quizás no se han podido realizar por falta de tiempo (aprender idiomas, acudir a clases de baile, cocina o jardinería, escribir, o incluso iniciar unos estudios).

En la jubilación se pierden las relaciones sociales del trabajo y lo saludable es sustituirlas por otras relaciones, ya que en caso contrario se pierde calidad de vida al reducirse los contactos.

El trabajo social identifica la soledad como un factor de riesgo entre los mayores debido a la posibilidad de accidente o limitación sin ayuda próxima.

Hoy en día, siguiendo la tendencia universal a potenciar el envejecimiento en el hogar se ha desarrollado la tecnología de equipamiento del domicilio y de los medios de comunicación permanentes como la teleasistencia.

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