En el siglo XX los tatuajes eran algo insólito, singular y esporádico, pertenecían a clases sociales determinadas y simbolizaban formas de vida extraordinarias, apartadas de la sociedad “normalizada” en general.

El tatuaje en sí mismo es un símbolo que se mimetiza en nuestra piel, en forma de un grabado en tinta perenne, y con la intención de que permanezca para siempre.

Los motivos por los que tatuarse son múltiples, destacando en entre ellos, el remarcar nuestra identidad como persona y poner en evidencia nuestro temperamento y carácter, lo que tenemos y lo que no, con el fin de remarcar lo que nos diferencia de los demás y que deje patente nuestros rasgos de identidad.

Otra razón principal es la de dejar patente en nuestra piel situaciones, recuerdos, vivencias y experiencias y llegar a perpetuarlas e inmortalizarlas a través de este símbolo en nuestro cuerpo. De esta forma la vivencia se convierte en experiencia y se sella en nuestra piel para que el paso del tiempo no borre el recuerdo.

Estudios revelan que el 40% de los adultos entre los 18 y 30 tenemos al menos un tatuaje. Actualmente se tatúan más las mujeres (70%) que los hombres (30%). La razón parece abogar a que afortunadamente en la sociedad actual la igualdad entre las mujeres y hombres va siendo una realidad.

La expresión corporal en la mujer es un hecho intrínseco a ella. Mostrar el cuerpo como una manera de comunicar, seducir, hablar… El tatuaje se convierte en la mujer en un vehículo más de estética, otra “prenda”, vestido o adorno. Forma parte de la indumentaria diaria, con atisbos de reivindicación.

En los hombres inconscientemente es un símbolo de fortaleza, de atractivo. La motivación es dejar patente también la importancia de la atracción y simbolizar la masculinidad, así como una manera de seducir y de encontrarse con más poder.

En algunos casos incluso, según qué símbolo, el hombre expresa su tendencia animal y primitiva a dominar. Los tatuajes trasgresores en hombres con imágenes o textos son más agresivos que en las mujeres, reconociendo que la agresividad está íntimamente ligada a la sexualidad y al cortejo. Por el contrario, las mujeres eligen formas más sutiles para tatuarse, símbolos más suaves, más redondeados, con curvas, con colores, frase más románticos y muchas flores con mensajes más suaves.

Los hombres utilizan tatuajes con formas más rectilíneas, quizá con más rigor y contundencia.

La extraversión tiene que ver con la facilidad para comunicarse, tanto a nivel corporal (comunicación no verbal), como verbal.

Si etiquetamos el tatuaje como forma de expresión tiene sentido que las personas extravertidas sean capaces no solo de tatuarse sino también de mostrarlo a los demás.

La personalidad de los que están tatuados tiene que ver con la capacidad de querer y poder expresar sin a penas hablar un mundo de sentimientos internos e íntimos, sin importarles la opinión de los demás, o incluso mostrar una fortaleza mayor al tener la herramienta de poder defenderse de las críticas con motivo del tatuaje.

Aún así nos sorprendería saber que las personas introvertidas también buscan el tatuaje para expresar, sin expresar a los demás ya que eligen tatuarse en zonas ocultas de su cuerpo para invisbilizarlos y no mostrarlos. Con ello afianzan su mundo interior, que suele ser mucho más privado que el de las personas extrovertidas

¿Cómo nos hace sentir llevar un tatuaje?

  1. Fortaleza. Ante el tatuaje tenemos que pasar por el dolor, símbolo de atrevimiento y valentía. Estudios confirman que las mujeres prefieren hombres tatuados porque haber pasado ese dolor es símbolo de fortaleza física, algo que atrae hoy en día por el culto que tenemos a la salud. Sin embargo, tatuarse, al ser considerado aún como un acto de trasgresión, puede tener también el efecto contrario. Estudios demuestran que las mujeres interpretan que los hombres tatuados son más dominantes y, por tanto, puede llevar a relaciones de desigualdad.

  2. Atractivo. La psicología visual estudiada con hombres y mujeres tatuados advierte que un cuerpo tatuado es más atractivo que uno sin dibujar. Empezamos a acostumbrarnos a que el cuerpo esté más vestido y más completo si tiene algún dibujo grabado.

  3. Libertad de expresión. El paradigma ha cambiado porque frente a la comunicación verbal y la no verbal, se añade ahora la comunicación corporal, a a través de estos símbolos y frases tatuadas. Las ideas, creencias, formas de pensamiento que se marcan para uno mismo y para los demás.

  4. Resalta la identidad propia, la valentía en saber reconocernos a nosotros mismos, tener el control y las riendas de nuestro cuerpo y en muchos casos, el afianzamiento para poder pertenecer a grupos sociales donde se comparten las mismas ideologías.

Escudo frente a los demás

El tatuaje puede ser un símbolo de protección, una carta de presentación. Es una forma de decir: “este soy yo, mi físico, mis ideas, mi carácter. Me muestro a ti, para generar la primera impresión, pero también muestro una parte de mi personalidad a través de este dibujo o frase”. Es un vehículo para mostrar, sin hablar, para desafiar al otro, provocar reacciones ante la contundencia de los que significa cada uno de los símbolos de nuestros tatuajes, es una “declaración de intenciones”, transmitir rotundamente que lo que mostramos en el tatuaje es una creencia firme nuestra. Sin dar lugar a diálogo, ni permitir controversias. Es algo rotundo y propio.

Significados de la posición del tatuaje

Hay muchos estudios que documentan los significados de tatuarse en una zona u otra.

Por ejemplo, parece ser que los tatuajes en el pecho u torso simbolizan afecto y amor por hallarse cerca del corazón. Por ello, es común tatuarse símbolos, nombres o frases relacionadas con seres queridos, incluso fallecidos, como una forma de recordarlos y preservar la relación de apego que teníamos con ellos.

Como el pecho es una zona que normalmente está vestida y no se expone, se suelen poner muchos tatuajes con simbología íntima propia en esta parte del cuerpo. En el dedo corazón de las manos es otra zona en la que se suelen tatuar símbolos o frases cortas de este estilo porque antiguamente el dedo corazón tenía relación con el corazón, como simbología de afecto y relación con los demás. Del mismo modo, el dedo anular en nuestra cultura tiene que ver con el compromiso y la pareja; y tatuarlo puede ser una forma de mostrarlo a los demás.

Los brazos tatuados tienen relación con la fortaleza y la valentía. Sin embargo, el antebrazo es una parte del cuerpo que representa nuestra propia autoestima y los mensajes que nos damos a nosotros mismos desde dentro.

En cuanto a las zonas visibles/no visibles, parece ser que hacer tatuajes en zonas muy evidentes como la cara o el cuello, es símbolo de riesgo y atrevimiento para expresar aquellas ideas que quieren que se vean.

En nuestro cuerpo tenemos intrínsecos cuatro estados, el fuego, la tierra, el agua y el aire. Son como energías corporales y que se transmiten a través de los tatuajes. Estudios y aclaraciones sobre este tema demuestran que, por ejemplo, las piernas o los pies, tienen que ver con querer tener raíces, estar en la tierra, con personas realistas y tatuarse en esta zona suele darse en personas que quieren demostrar que tienen contacto con la realidad y persiguen objetivos muy prácticos.

También estudios recientes apuntan que la espalda es una zona del pasado, frente a la zona delantera que es de presente y futuro. Los tatuajes en la espalda suelen tener que ver con personas o situaciones ya acontecidas, que queremos olvidar y dejar atrás. Como están en una zona poco visible, suelen estar ahí todas nuestras sombras y experiencias negativas para que nadie las vea.

En general, el tatuaje que no se ve es porque pertenece a nuestra propia intimidad. Lo enseñamos a personas de confianza, a partir de ahí generamos lazos de conversación para poder trasladar las intimidades, nuestra área más oculta.

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