El rencor es un sentimiento mezcla de emociones que tienen que ver con el resentimiento, en ocasiones alcanzando el odio. En concreto, ser una persona rencorosa tiene relación con la actitud de ser incapaz de olvidar las decepciones de los demás y todo aquello que tenga que ver con lo que estas personas consideran que han sido comportamientos inadecuados por parte del mundo hacia ellas.

Ante la imposibilidad de olvidar o perdonar el daño la persona rencorosa se instala en todo aquello que le provocó daño y dolor. Aun pasado el tiempo, el rencor imposibilita la opción de relacionarnos con el causante del daño sin dejar de recordar el suceso por el cual bautizamos de ofensiva esa situación en la relación.

Estar resentidos puede producir un dolor emocional que es capaz de contaminarnos otros aspectos de nuestra vida, llegando incluso a perder la confianza en el ser humano en general.

En general, en multitud de ocasiones las personas nos desilusionan, ya que depositamos en ellas unas expectativas que tienen que ver con nosotros mismos: esperamos de los demás lo que nosotros hacemos por ellos, y basamos nuestras necesidades según nuestros propios patrones de conducta y nuestro peculiar forma o manera de ser, esperando que se actúe de la misma manera con que nosotros actuamos.

Cuando la desilusión es grande, pasamos a la decepción. Nos sentimos tan heridos que somos incapaces de gestionar ese daño. Si bien es verdad que nos encontramos en la vida con situaciones de verdadera provocación por parte de los demás que incluso violan los derechos humanos, en otras ocasiones las decepciones de los demás vienen dadas por nuestro carácter exigente, el que nos lleva a “no pasar ni una”, convirtiéndonos en acumuladores de reproches y coleccionistas de desencuentros.

Al igual que no saber poner límites a los demás nos hace sumisos y carentes de habilidades sociales, el ponerlos en extremo nos lleva al polo contrario, el de la insatisfacción continua, lo que en ocasiones hace que consigamos un grado de desadaptación con el entorno lleno de insatisfacciones y no sepamos distinguir lo que verdaderamente es importante como para poder perdonar y olvidarlo o no.

TEST PARA MEDIR TU CAPACIDAD DE GUARDAR RENCOR

Te proponemos una autoevaluación que determina en qué grado somos rencorosos. Si te reconoces en más de ocho de las siguientes afirmaciones, podrías considerarte rencoroso.

Eres rencoroso si…

  1. Alguien importante de tu círculo de amistad o familia realiza un acto en tu contra (grave o no), y no puedes evitar que ello te venga siempre a la mente a la hora de volver a relacionarte con esa persona.

  2. Te muestras incapaz de perdonar algún acto cometido por otro que te ha dañado u ofendido en algún modo.

  3. Puedes llegar a perdonar, pero no tienes la capacidad de olvidar una ofensa, un agravio o algo te haya perturbado de alguna manera.

  4. No puedes reprimir tus ganas de venganza hacia la persona que hizo algo en tu contra.

  5. No puedes hablar con otras personas sin contar lo que te pasó con la persona que te hizo daño.

  6. No crees que puedas aprender del pasado, ni sacar un aprendizaje de las experiencias vividas, y lejos de considerarlas una oportunidad para crecer, te quedas estancado, imposibilitado para avanzar.

  7. En lugar de reconocer un error o equivocación propios, guardas rencor porque no perdonas.

  8. Siempre crees que tienes razón y, por ello, no perdonas los errores de los demás, ya que no te perdonas los tuyos ni te reconoces en ellos.

  9. Tienes tendencia a tener pensamiento dicotómico, es decir, o todo o nada, sin paleta de grises.

  10. Tiendes a ser muy orgulloso y a tomártelo todo de un modo muy personal, pensando que todo es un ataque hacia tu persona, actuando habitualmente a la defensiva.

  11. Te gusta tener el control y te sientes muy incómodo dialogando, ya que no aceptas que los demás tengan opiniones diferentes.

  12. Te ofendes con facilidad. El rencor es una forma de no aceptar las cosas. A veces enmascara las propias inseguridades. El rencor mantiene las heridas abiertas y no permite cerrarlas.

  13. Tu vida es un continuo drama. Recuerdas constantemente lo que te han hecho los demás y eres rencoroso con más de una persona.

  14. Te crees mejor que los demás y no aceptas lo que te ocurre o, incluso, la percepción propia de lo que te ha ocurrido. Otra persona quizá lo interprete de otra manera y no vea tanto daño.

  15. Mantienes constantemente un sentimiento de rabia, lo cual te lleva a un dolor emocional crónico, que te hace que todo esté lleno de incapacidades para disfrutar.

  16. Para mantener la rabia, te retroalimentas de los recuerdos negativos, sin vías de escape e imposibilitando una vida con libertad.
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