Las siglas de TOC corresponden a Trastorno Obsesivo Compulsivo, una patología que se engloba dentro de los trastornos por ansiedad. Es característico de la persona que padece TOC tener pensamientos intrusivos, repetitivos y recurrentes que no se pueden controlar y que persisten en el tiempo. Este TOC produce mucho temor, preocupación, irritabilidad e inquietud al paciente. Hasta aquí sería la parte de Obsesión, pero se añade Compulsivo al término porque, después de experimentar estas ideas reiterativas, la persona empieza a repetir también conductas, llamadas compulsiones, que hacen de “amortiguador” al pensamiento obsesivo. Se podría decir que estas conductas mitigan la ansiedad que el paciente siente al tener su pensamiento lleno de obsesiones que no puede controlar y la compulsión es una forma de liberar la ansiedad que producen estas obsesiones.

La persona que sufre TOC lo que siente es que algo en su mente está dejando de funcionar y, sobre todo, que su mente se está apropiando de ella, en lugar de ser ella quien la controla.

Suelen venir a la consulta con la queja de no pueden concentrarse absolutamente en nada y de que tienen un pensamiento que se les repite continuamente en la cabeza. Generalmente son las personas que conviven con ellas las que se dan cuenta y les recomiendan acudir a un especialista. Cuando se les diagnostica y se les explica qué es un TOC, ellos identifican sus síntomas y se ponen en tratamiento.

En general, se trata de un trastorno mental y, por tanto, los que lo padecen no pierden el contacto con la realidad y son conscientes de ello. Si solamente se tiene un TOC, la estructura de personalidad está normalizada.

TIPOS DE TOCS

Los TOCs más comunes son los de acumulación. La obsesión se centra en reunir, coleccionar y guardar cosas que no tienen utilidad y son incapaces de desprenderse de ellas, incluso generando malestar doméstico porque debido a esa acumulación dejan de tener espacio para las cosas realmente útiles. La compulsión de esta obsesión es la repetitiva verificación del lugar donde están guardadas las cosas acumuladas y contabilizarlas continuamente para asegurarse de que no les falta ninguna.
La hipocondría o psicosomatización también es uno de los TOCs más comunes y se caracteriza por una obsesión inmensa por padecer enfermedades graves y, cuando presentan algún síntoma o malestar físico, entran en pánico porque piensan que van a contraer una enfermedad gravísima. Esta obsesión provoca la compulsión de estar continuamente yendo a la farmacia a tomarse la tensión o poniéndose repetidamente el pulsímetro en casa para controlar su ritmo cardíaco, en definitiva, chequeando sus funciones corporales para verificar que no les está ocurriendo nada.

Otro TOC frecuente es el de repetición. Para eliminar la ansiedad debido a sus pensamientos obsesivos, recurren a repetir continuamente determinado tipo de palabras o realizar un comportamiento varias veces.

La obsesión por el orden y lo simétrico, son también TOCs habituales. Se trata de personas que tienen muchísima necesidad de vivir de una forma perfeccionista, se obsesionan con el orden de las cosas, de forma que tienen que estar alineadas, organizadas por colores o formas, etc. Por ejemplo, si la obsesión radica en que los libros de una estantería tienen que estar colocados por colores y por tamaños, si ven algo descolocado, aunque estén en una conversación, no se concentran hasta que no lo ordenan según sus pautas mentales.

La limpieza compulsiva es otro Trastorno Obsesivo Compulsivo. La persona que lo padece piensa que los objetos que le rodean pueden contaminarle o contagiarle. La compulsión estriba en una limpieza reiterativa de los objetos y de sus propias manos para desinfectárselas para asegurarse de que no van a contraer ninguna enfermedad.

Para mí, el TOC más grave es uno muy poco conocido, caracterizado por tener una fobia llamada fobia de impulsión. Estos pacientes tienen un pensamiento obsesivo intrusivo, que ellos saben que es irracional, que giran en torno a la posibilidad de perder el control, hacer daño a alguien, e incluso matar a alguien o a él mismo. Para asegurarse de que esto no va a ocurrir, para canalizar la ansiedad que esas ideas le producen, el comportamiento compulsivo que muestran es el de proteger a las personas que ellos temen hacer daño y de protegerse a sí mismos. Es un TOC que suele aparecer, por ejemplo, después de tener un hijo, está muy relacionado con la depresión post parto. Es tanta la obsesión que puede tener una madre con que a su bebé le puede pasar algo que incluso empieza a pensar que puede ser ella misma la que le haga daño al niño. De tal forma que las compulsiones estriban en esconder todo aquello que pueda llegar a dañarlo.

¿QUÉ SIENTE UNA PERSONA CON TOC?

Una persona con TOC siente mucha ansiedad y angustia, porque el pensamiento obsesivo es como una especie de jefe que está mandando hacer una compulsión o ritual para que esas ideas repetitivas disminuyan en frecuencia, intensidad y duración. Por tanto, a corto plazo cuando no se pueden llevar a cabo las compulsiones, el pensamiento obsesivo aumenta mucho más y puede incluso desembocar en una crisis de ansiedad aguda: sudoración, taquicardias, agitación… Todo porque no pueden canalizar los pensamientos.

Es importante aclarar que está comprobado que las compulsiones aumentan las posibilidades de que los pensamientos obsesivos se repitan. Es decir, el ritual refuerza la obsesión. Está comprobado que si el terapeuta acompaña a un paciente con una idea muy obsesiva y le ayuda a que la compulsión no se lleve a cabo, a corto plazo la ansiedad es inmensa, pero a largo plazo se constata que el pensamiento obsesivo va disminuyendo y se va relajando.

Los familiares o las parejas, en muchas ocasiones, entran en este juego y son cómplices de las personas obsesivas cuando les piden que realicen sus compulsiones por ellos. En realidad no les ayudan, sino que a la larga provocan que la probabilidad de que siga manteniendo su TOC sea mucho más elevada.

PUEDE DIFICULTAR LA VIDA

Un TOC puede llegar a dificultar la vida. La puede incluso anular. La persona no es dueña de su pensamiento y, en consecuencia, interfiere en su vida cotidiana. Hay muchos pacientes que ya no toman por ellos mismos sus propias decisiones, sino que están sometidos a los mandatos obsesivo-compulsivos de su mente. Por ejemplo, son personas que llegan tarde a una reunión de trabajo porque no dejan de verificar si han apagado la luz o si han cerrado la llave del gas, se van y vuelven, y acaban retrasándose. También los TOCs pueden dificultar enormemente la convivencia, las conversaciones y, en general, las relaciones con los demás.

NO, NO ES UNA MANÍA

En líneas generales, todo ser humano tiene sus preferencias, sus gustos, que a veces podemos confundir con manías. Todos podemos tener cierta tendencia a ser ordenados, cuidadosos, a estar comprometidos con la puntualidad, pero esto no es patológico. ¿Cuál es la línea fina que separa una manía de esta patología? La clave está en que esa obsesión no impida realizar otras acciones o actividades. Se da cuando no podemos realizarlas sin ansiedad, o sin generarnos malestar, desasosiego o sentimiento de culpa por no ser capaces de saber gestionarlo.

CÓMO DETECTARLO

La persona empieza a sentirse con mucha ansiedad, malestar y desasosiego, confundida y se ve presa de su propio juego, entre la obsesión y la compulsión. La aparición de las compulsiones es un signo de que la persona que lo sufre ya no puede controlarlo y está interfiriendo en su vida cotidiana. Generalmente, son las personas convivientes las que lo detectan en un primer momento. La gravedad estriba en detectar si las consecuencias de no realizar las compulsiones son o no limitantes.

¿TIENE CURA?

Un TOC solo se cura asistiendo a terapia combinada: psicológica y farmacológica; es decir, con la combinación de un tratamiento psiquiátrico y psicoterapéutico. El psiquiatra será quien prescriba la medicación indicada para el paciente en esos momentos, que neutralizará y estabilizará sus pensamientos de forma que las ideas obsesivas empiecen a reducirse. Una vez que el paciente se haya estabilizado con tratamiento farmacológico, es cuando los psicólogos pueden desarrollar la terapia. Antes no puede realizarse porque la persona con el TOC no atiende ni se concentra.

Las técnicas de psicoterapia más efectivas son las que siguen el modelo cognitivo-conductual porque la teoría de estos psicólogos, entre los que me incluyo, hace hincapié en la parte cognitiva, ayudando a elaborar el pensamiento, poniéndolo sobre la mesa, para desgranarlo, “cazar” los fantasmas de los miedos que generan esas ideas tan obsesivas, sus causas, porqué se mantienen, qué las refuerza… Y, por otra parte, la parte conductual de esta psicoterapia tratará las compulsiones que generan esos pensamientos.

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