En muchas ocasiones, sea por conformismo o por ausencia de reflexión, nos limitamos a vivir la vida de los demás debido a la presión social, laboral y, sobre todo, personal. 

El poder de decisión y libertad pertenece únicamente a la persona. Esto no quiere que no se tengan en cuenta los pensamientos y sentimientos de otras personas a las que le vaya a afectar esas decisiones o sentimientos. Como seres libres que somos debemos actuar en consciencia de lo uno necesita siempre que hayamos valorado la repercusión que pueda ocasionar a nuestro alrededor. 

La madurez siempre va unida de la responsabilidad de cuidar la individualidad, jamás podremos ser independientes ni estar serenos si dependemos de los pensamientos, sentimientos u actos ajenos. 

“Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes” Jorge Bucay, Psicodramaturgo.

Si desmenuzamos este texto entendemos que: la independencia emocional es una gran cualidad personal, solo a través de ella puedes tener relaciones (de amistad, pareja, laboral) sanas y satisfactorias, en la que existe el equilibrio perfecto de libertad y confianza. Con la independencia emocional se abre un gran abanico de posibilidades.

Cuando dejamos en el pasado la dependencia emocional nuestro presente es libre, te valoras a ti mismo sin necesidad de confirmarlo con los demás, tan solo te necesitas a ti para creer en ti y saber el valor que tienes.

Eres libre para no juzgar y vivir los momentos como solo TÚ los sientes, recuerda que las influencias son frenos invisibles.

Desde que tenemos memoria no dejamos de escuchar: si sigues así te quedarás sola, está sola, tengo miedo a la soledad…por lo que nuestro cerebro entiende la palabra soledad como un castigo e incluso tortura.

Lo primero que debemos entender es que estar solos no es ni bueno ni malo, el problema está cuando no sabemos estar solos y dependemos emocionalmente de aquello a lo que nos agarramos. 

Si entendemos la soledad como un tiempo de calidad para con nosotros mismos la dependencia emocional se debilitaría. Muchas veces dejamos que otros manejen el timón de nuestra vista para que nos marquen el camino y cuando llegamos al destino es cuando más perdidos nos sentimos. 

El coaching emocional, es un conjunto de herramientas que ayudan a liberar bloqueos emocionales, con el objetivo de descubrir el potencial individual que se encuentra aún sin desarrollar.

A veces, las soluciones, están más cerca de lo que creemos, sin embargo, los miedos, presiones y autolimitaciones, no dejan ver con claridad que está ocurriendo, ni poder reconocer las causas y condicionantes de nuestra dependencia emocional.

Invierte en ti. Apuesta por el crecimiento personal, de esta manera aumentará tu confianza, creerás más en ti… Cuando mejoras tu autoestima te sientes menos vulnerable a las opiniones de los demás. Refuerza tu personalidad. Intenta desarrollar una autoimagen valiosa, respeta tus sentimientos y decisiones, porque como te veas tú, es como te verán.

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