Nos invaden las dudas, algo totalmente lógico ya que nuestro estilo de vida nunca se había visto condicionado por una situación así. En tiempos de coronavirus, los modelos de comportamiento están cambiado.

Esta pandemia ha provocado muchísimas emociones dispersas y diversas en cada uno de nosotros. Para la mayoría de personas, que no están acostumbradas a gestionar sus emociones, este fenómeno, evoca sentimientos que incluso ni son identificados.

Muchas personas se están sintiendo muy mal en el día a día, y ese estado, se pone en evidencia cada vez que nos relacionamos con los demás.

Muchas personas están reflejando esta crisis con un individual de tristeza, el cual genera mucha irascibilidad visible en las conversaciones que tenemos estos días, y hemos de ser muy conscientes de esto. Porque sin duda, a través de las palabras y conversaciones, liberamos emociones que antes se resumían en un abrazo o un beso.

TIP1: Evita ciertos temas de conversación que puedan crear tensiones. Sin saberlo, y de manera inconsciente, podemos llegar a provocar polémica e incluso más preocupación teniendo como monotema el coronavirus. Vamos a encontrarnos con opiniones muy diversas, por lo que tenemos que tener muy en cuenta lo que es la conversación/comunicación no violenta. Deja de lado temas como la política, ahora más que nunca, se van a disparar las diferencias ideológicas, y no estamos ninguno de nosotros en situación de fuerte equilibrio personal, ya que la emoción de la rabia, es una de las principales emociones que tenemos a flor de piel en estos momentos, a consecuencia de la frustración que podemos sentir.

Es importante conocer si las persona/s con las que estamos prefiere o no que se hable de ese tema, o por el contrario, de otras cosas que no tengan nada que ver.

La escucha activa es muy importante para evitar situaciones de conflicto. No es otra cosa que escuchar atentamente al otro sin meter nuestros propios juicios por medio.

TIP2: Busca rodearte de personas o actividades que te sumen y no resten. Gracias al confinamiento hemos aprendido a elegir, e identificar qué cosas y personas nos aportaban tranquilidad y paz. A partir de aquí, podemos elegir con quien estar, y buscar aquellas cosas y personas que nos hagan felices.

Vamos a desenvolvernos con emociones conocidas, como el amor, la tristeza, e incluso la felicidad, aunque también, vamos a tener sentimientos de miedo e inseguridad ante el futuro, causados por los hechos que estamos observando respecto a nuestro futuro laboral, por ejemplo.

Vamos a sentir, y estamos sintiendo nostalgia por lo que llamábamos vida cotidiana, aún cuando en su momento, nos pudiese costar llevarla a cabo.

Hemos pasado distanciados de nuestros seres queridos mucho tiempo, algunos aún siguen en ciudades distintas sin posibilidad de regresar. Esto nos lleva a sentimientos de desgarro y de impotencia, ya que muchos de estos seres queridos, son nuestros padres o nuestros hijos, y en cualquiera de los dos casos, se nos ha privado de estar con ellos para cuidarles, necesidad importantísima del ser humano.

Esto puede generar sentimientos de culpabilidad, ya que aún sabiendo que no es una elección nuestra, en el fondo de nuestro ser, nos seguimos sintiendo responsables de no poder hacer algo más por ellos. Y no podemos.

Todo esto, con el denominador común del miedo generalizado; por nuestra salud, la de nuestros seres queridos, y en general, a todo aquello que creíamos tener más o menos controlada, y que hemos visto que no es así. Vamos a aprender de a poco, pero a marchas forzadas.

TIP3: Resalta tu capacidad de adaptación y de aceptación. Hemos percibido que en cualquier momento nuestras vidas pueden cambiar, y hemos aprendido a estar con nosotros mismos de una manera asombrosa. Estamos aprendiendo a sentir que necesitamos muchísimo menos de lo que pensábamos. Pero, sobre todo, estamos aprendiendo a sentir el momento presente. El instante, el aquí y ahora. El ser humano, en su aspecto más emocional, tiene un inmenso poder de cambio, tan solo tenemos que saber desarrollar y potenciar los dones que no están a su cien por cien.

Hemos aprendido, al menos en nuestra sociedad, a saludar dando la mano, la primera vez que nos presentan, dos besos en las mejillas cuando estamos ante un contexto más próximo, y un gran abrazo cuando se trata de relaciones estrechas. Y ahora, paradójicamente, nuestros principales enemigos para con los demás, son las manos y nuestras caras, cuando hasta ahora, habían sido las partes de nuestro cuerpo que habíamos utilizado para demostrar el cariño, la amistad, en definitiva, la proximidad y el amor hacia los demás.

Los españoles estamos acostumbrados a los abrazos, a “toquetearnos”, a no mantener distancias…ahora nuestro código afectivo va a cambiar, al menos por un tiempo. La manera de comunicaros se va a focalizar en las palabras y no en los actos. 

TIP4: No te avergüences por decir lo que sientes y cuando lo sientes, olvida los prejuicios, la expresión emocional no te hace débil, al revés, te empodera. La cuarentena nos ha enseñado a acercarnos los unos a los otros sin la necesidad de tener contacto.

TIP 5: Confía en tus ojos y en el poder de la mirada.

La mirada, sin duda es la herramienta desconocida que se va a convertir en una de las principales herramientas de relación para con los demás. Pongamos nuestra mirada en la mirada del otro, y aprendamos a sostenerla, para investigar las emociones que sentimos a través de nuestros ojos.

Se escucha hablar sobre que “adoptemos una conducta de naturalidad…” sin embargo, la naturalidad consiste en adelantarnos a saber que en muchas situaciones de encuentro, no vamos a saber ser  “naturales”, por lo que además de observar cuales son las reacciones de los otros, hemos de observar que lo que estamos haciendo en cada reencuentro, es un ensayo/error para ir aprendiendo conceptos como saber gestionar las distancias y tenerlas presentes, y atrevernos a sentir al otro aún sin abrazarlo, poniendo el foco de la relación en otros aspectos que no sean el contacto físico.TIP 6:  Trabaja la intencionalidad de hacer las cosas “bien”. Prepara todo en casa antes de salir, siendo conscientes de que tenemos que tener presentes muchas normas que ya vamos adquiriendo (los guantes, la mascarilla…) Si trabajamos la intencionalidad de llevar a cabo las precauciones mínimas, cosa que aunque nos parezca imposible de reconocer, ya hemos aprendido, saldremos ya de casa preparadospara disfrutar de la “nueva normalidad.

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