La fortaleza mental, a mi juicio, es un conjunto de aptitudes y actitudes del ser humano puestas en práctica, y de manera observable, que sirven de respuesta ante situaciones de la vida, las cuales, se nos presentan de manera constante y continuada; es saber tomar las riendas de la situación, y saber poner todo nuestro foco en analizar los hechos de manera constructiva, independientemente del cómo sean estos.

¿Estoy bien si las cosas están bien?

No, estoy bien, aunque las cosas no estén bien. Esto es la Fortaleza Mental y Emocional.

La fortaleza mental, es el resultado observable de tener en equilibrio, los tres mundos que tenemos dentro de nosotros mismos, que son: el mundo de las Emociones y Sentimientos, el de nuestros Pensamientos, Ideas y Creencias, y el de nuestras conductas y respuestas, lo que entendemos por reacciones ante las situaciones que acontecen.

Pongamos como ejemplo, la situación actual que estamos viviendo ahora.

Ante este momento extremo, podemos considerarlo desde distintos niveles de intensidad, viviéndolo como algo tremendamente dramático e invalidante, hasta algo de lo que incluso, podemos sacar un alto aprendizaje.

La Fortaleza Mental, en definitiva, es la capacidad de saber gestionar las situaciones de una manera adecuada, dando interpretaciones positivas o neutras a esos hechos, lo que genera que nuestras emociones y sentimientos sean proporcionados, nuestras respuestas o conductas apropiadas y acertadas, y por ello, nuestra salud física, también salga fortalecida.

¿SE NACE O SE APRENDE LA FORTALEZA MENTAL?

Como en todos nuestros aspectos del carácter y personalidad, nacemos con un alto porcentaje de herencia, y otro muy alto también, de lo que yo llamo “herencia del Medio”, entendiendo por Medio, a todos aquellos matices que vamos aprendiendo durante nuestra vida.

La familia en la que nacemos, se convierte en un modelo a seguir para casi todo. Si desde la infancia, observamos un ambiente equilibrado, armonioso, donde vemos que se da una justa importancia a las cosas que acontecen, y respiramos un halo de sosiego, imitaremos estas conductas, y las llevaremos al Aprendizaje, repitiéndolas, creando nuestro propio estilo de reacción.

Más tarde, cuando vayamos creciendo, nos daremos cuenta de, que el lenguaje que escuchemos durante nuestra infancia, será el lenguaje que hablemos. Y según hablemos, así actuaremos.

La comunicación, y lo que digamos en nuestras conversaciones, serán el motor que nos lleven a interpretar nuestra realidad con fortaleza mental.

La escucha frente a diferentes opiniones genera emociones determinadas, y éstas, llevan a conductas.

Nuestras conversaciones con nosotros mismos, generan nuevas realidades. Una conversación con nosotros mismos, llena de conceptos equilibrados, nos lleva a conductas apropiadas para nuestra vida.

La fortaleza mental, para mí, es llegar a la sabiduría, entendiendo por sabiduría, vivir la vida con serenidad.

¿QUÉ NOS APORTA SER FUERTES MENTALES EN EL DÍA A DÍA?

Sin duda, una mejor calidad de vida. Nos aporta independencia individual y social, y por tanto, mucha libertad, es decir, poder y saber llevar las riendas de nuestra vida, y ser dueños de nuestras emociones. Nuestros propios argumentos tienen más credibilidad para con nosotros mismos, y no necesitamos demasiado de consejos externos, entre otras cosas, porque dejamos de tener la obsesión por pedirlos.

Generamos un concepto de Confianza sobre nosotros mismos, que aumenta nuestra Autoestima con respecto a que saber gestionar nuestra vida, podemos hacerlo, y nos merecemos hacerlo.

Es muy importante aprender a estar solos, dejando de ver esta situación no como un “castigo”, sino como una oportunidad para aprender a vivir con nosotros mismos.

En definitiva, aprendemos a sostenernos, ya que nuestro bienestar, no depende de los acontecimientos externos si no de nuestra fuerza mental.

Y CUANDO NOS FALTA, ¿QUÉ CONSECUENCIAS PADECEMOS?

Entramos entonces de manera rotunda en el mundo de la ansiedad y de la depresión.

Para mí, lo más importante, es que creo que dejamos de ser agradecidos. Nos metemos en un mundo selectivamente negativo, donde atendemos a lo que nos falta, y no a lo que tenemos.

Nos centramos en satisfacer nuestras necesidades de manera ansiosa, con impaciencia, y nos convertimos en personas frustradas, porque nuestras expectativas sobre la vida son extremas, numerosas y a veces, inasequibles.

Nos olvidamos del concepto de Aceptación, y buscamos continuamente el de Enemistad con la propia vida, con un halo de victimismo constante, en vez de quedarnos en la responsabilidad de ser conscientes de que el cambio de observador está en nosotros.

Ponemos el foco en la consecución de objetivos, en vez de poner nuestra fuerza en el disfrute mientras los conseguimos.

Surfeamos la vida, en vez de bucearla.

PAUTAS PARA TRABAJARLA.

1. Desarrollar el concepto del Aquí y Ahora, como principal herramienta poderosa en nuestra vida. Vivir solo el momento, el instante, con Atención Plena en lo que hacemos en cada momento, y dándole el máximo valor a ese instante, no porque pensemos que no va a haber otro, sino porque lo que tenemos en ese momento, es eso, el momento.

2. Aprender a diferenciar entre lo importante y lo urgente. Acostumbrarnos a saber lo que es prioritario, y lo que es superfluo, lo que de verdad importa para nosotros. Ser “auto” sinceros con nosotros, y atrevernos a tener conversaciones con nosotros mismos con el fin de ejercitar la Reflexión.

3. Trabajar el mantenimiento de nuestros Hábitos. Diferenciar el “hacer por hacer”, y el consumo extremo de actividades, de aquellas actividades cotidianas que nos aportan orden a nuestras vidas. Las acciones sanas mantenidas en el tiempo, generan nuevas realidades para nuestro “Ser” con Fortaleza Mental.

4. Meditar. La meditación, nos va a exigir un esfuerzo interno que potencia nuestra autorregulación emocional. Trabaja la conciencia sobre nosotros mismos dejándonos el camino más fácil para conseguir esa la fuerza mental.

5. Identificar relaciones tóxicas (personas con las que no tenemos una relación de Igualdad, y mantener relaciones con ellas, nos generan más costes que beneficios)

6. Fomentar nuestro Desarrollo Personal, desmitificando la idea de que si asistes a formaciones relacionadas con “psicoterapias”, es “porque estás mal…” La Fortaleza Mental se ejercita, se aprende, y se ha de mantener. Tenemos que dejar de considerar que cuando hablamos de nuestras emociones, nos convertimos en vulnerables. El desarrollo del conocimiento personal es imprescindible para nuestro crecimiento. Si no sabemos, no identificamos. Si no identificamos, no sabemos.

7. Discernir entre hechos y opiniones para evitar interpretaciones magnificadas y dramáticas de nuestra realidad. La Fortaleza mental está de la mano de observar los hechos como hechos, desde la Aceptación, siendo muy conscientes de no introducir interpretaciones con mucha carga emocional.

8. Evitar la queja, ya que refuerza las preocupaciones. Saber distinguir ente Ocuparse y Preocuparse. Ocuparse es responsable. Preocuparse en exceso, nos acerca al Victimismo.

9. Evitar el perfeccionismo. Un mal resultado o un resultado no obtenido, lleva a la frustración. Querer controlarlo todo es una utopía. Fortalecemos nuestra mente si sabemos diferenciar el Control de la Gestión.

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