Lodo 3
Carlota Fernández de Villavicencio

TERAPIA FAMILIAR

A veces, nuestro hogar, deja de ser zona de confort y se convierte en territorio hostil. Situaciones de estrés, problemas de comunicación con los hijos, dificultades financieras, enfermedades, consumo de alcohol o drogas, problemas alimenticios, relaciones entre hijos y padres, discusiones continuas entre hermanos, problemas escolares, divorcio o separación…, son motivo suficiente para desencadenar en una falta de equilibrio en la unidad familiar que, sin duda, afecta a la convivencia y deja huella si no se ponen medidas a tiempo.

En estos casos, es indispensable la ayuda de un profesional que aporte su visión objetiva de la situación para resolver estos enfrentamientos familiares.

¿Qué es la terapia de familia? Y, ¿en qué consiste?

Se trata de una forma de psicoterapia que se enfoca sobre las conductas de todos los miembros de la familia y cómo afectan no solo a cada uno de ellos, sino también a la relación y a la unidad o sistema familiar. Consiste en descubrir y trabajar qué papel juega cada miembro en la familia, cómo se influyen unos a otros, y crear modelos de conducta saludables. La terapia está orientada a uno o varios objetivos determinados.

Cuando la propia familia se ve incapaz de solucionar los problemas o no comprenden ni saben las herramientas adecuadas para manejarlos, la figura de una terapeuta resulta fundamental. La terapia de familia está indicada para:

  • Aprender a comunicar, comunicarse.
  • Promover la sinceridad y confianza entre los miembros.
  • Encontrar formas de resolver conflictos.
  • Ayudar a controlar y manejar el aspecto emocional de los problemas.
  • Promover la colaboración y empatía entre los miembros familiares.
  • Consolidar la unión familiar.
  • Reducir las fuentes de tensión y estrés dentro de la familia.

La mayoría de sesiones serán conjuntas, a menos que se considere oportuno, tener una sesión con alguno de los miembros por separado.

La terapia familiar no busca identificar al culpable o los culpables del conflicto, se trata de solucionar el problema creando un espacio donde se favorezca la empatía y la comprensión para mejorar la comunicación mediante estrategias, habilidades y herramientas para superar las dificultades juntos.

Lo idóneo es que acuda toda la familia a terapia, pero si hay un miembro de la familia que no quiere participar, se puede comenzar o seguir la terapia sin él, pues probablemente el cambio de conducta del resto de la familia influya positivamente en esta persona.

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